Luego que tengo sueño. Y no es culpa mía, sino de los programadores de televisión, que les da por ponerme jugosos caramelos a altas horas de la madrugada. Ayer fue Cuatro la que decidió que a estas horas ande bostezando y añorando un par de horas más de sueño. Estrenaron Californication, con lo que ello supone. Había oído y leído mucho sobre esta serie. Para empezar, me seducía el hecho de ver a David Duchovny (Mulder, de Expediente X) reinventado en un papel ácido. Los adjetivos que seguían a la serie no podían ser más sugerentes: provocadora, irreverente, transgresora... No me lo pensé. Aguanté despierto y vi el estreno.
Desde la primera imagen, Californication promete. Un cigarro apagado en una pila bautismal. Magnífico para empezar. Luego, el protagonista, un escritor que no escribe, sueña con que una monja le hace una mamada para redimirle de sus pecados. Era un sueño, sí. Pero la serie comienza situándonos en mitad de nuestras fantasías. Claro, la monja está buena. Porque si no, no hay fantasía que valga. El tipo se despierta junto a una mujer casada que era la que, mientras dormía, le estaba haciendo la felación.
Al protagonista, como a todos, lo que le interesa es follar. Divorciado, con una hija, intentando recuperar su pasado, ahogado en California mientras suspira por volver a Nueva York, Hank Woody (que así se llama el protagonista) responde a todo lo que nos gustaría ser a los que en la adolescencia fantaseamos con ser escritores. Whisky, descapotable, tías buenas botando sobre la cama... El fornicio, vaya, de los derrotados seductores.
A simple vista puede parecer un topicazo y hasta puede que lo sea. Pero la serie es magnífica. Ritmo, velocidad, sexo, alcohol, drogas... Lo mejor para disfrutar a altas horas de la madrugada. Lo mejor para almacenar en nuestros cerebros para, una vez apagada la televisión, comenzar a soñar. ¡Qué jodido el Dochovny! Siempre consigue que soñemos. En la adolescencia, con ir buscando marcianos. Y conforme vamos madurando, logra que anhelemos ser escritores que no escriben, pero cada día reciben su correspondiente mamada.
jueves, 12 de junio de 2008
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
